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Omega Speedmaster Professional Moonwatch

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Omega SPEEDMASTER Omega SPEEDMASTER MX$ 713,937 MX

Omega Speedmaster Professional "Moonwatch": Entre el cielo y la tierra

El Speedmaster Professional de la casa Omega, el primer reloj sobre la superficie de la Luna, no solo ha logrado conquistar el espacio y la Tierra. Esta pieza icónica se ha ganado un lugar en el corazón de los amantes de la relojería a nivel mundial.

Lo más destacado de la colección Omega Speedmaster Professional

  • Los relojes más prestigiosos, incluido el reloj oficial de los astronautas
  • Robustez probada rigurosamente por la NASA
  • Calibre cronógrafo de cuerda manual
  • Escala taquimétrica
  • Opción a elegir entre el cristal de zafiro y el plexiglás

El cronógrafo que ha superado las pruebas más exigentes

El legendario Speedmaster es un cronógrafo de cuerda manual que luce una caja de acero inoxidable y un bisel con una escala taquimétrica. Este histórico reloj pertenece a la compañía Omega, una de las casas relojeras suizas más prestigiosas del mundo.
La historia del extraordinario "Speedy", como cariñosamente lo llaman sus aficionados, comenzó en otoño de 1964 cuando la NASA empezó a seleccionar el reloj que mejor se adaptara a las exigencias de los astronautas para sus misiones espaciales. Lo peculiar de esta historia es que la agencia espacial fabricó todo el equipamiento de sus astronautas a medida, exceptuando los relojes que fueron elegidos entre la variada selección de modelos comerciales que se encontraba por aquel entonces en el mercado. La NASA sometió a un grupo de relojes a rigurosas pruebas entre las que se incluían temperaturas que variaban entre los menos 18 y 93 grados positivos, un alto grado de humedad del 95 %, así como presiones y vibraciones extremas.
A principios de marzo de 1965, el Omega Speedmaster superó con éxito todas las pruebas y fue elegido como el cronógrafo oficial de la administración espacial norteamericana. En marzo 23 de 1965, acompañó oficialmente a la tripulación de astronautas en las misiones Gemini 3, y unos meses después asistió a Edward White en su caminata espacial. El reloj soportó las condiciones más extremas e inusuales, y demostró a cientos de miles de kilómetros de la Tierra que su construcción era extraordinariamente robusta.
Cuatro años antes de la exploración lunar, Omega recibió la certificación de la NASA para vuelos espaciales tripulados y añadió el término «Professional» (profesional) al Speedmaster. Sin embargo, su historia se remonta al año 1962, cuando el astronauta Walter Schirra emprendió el proyecto Mercury-Atlas 8 ciñendo su Speedmaster particular a su muñeca y abordando la misión que consistía en recorrer seis veces la órbita de la Tierra.

Omega Speedmaster Professional: asesoramiento de compra

El Speedmaster Professional aúna tradición e historia con un alto grado de innovación tecnológica. Un reloj único que reúne las características más fascinantes de la casa Omega. De hecho, es uno de los modelos más admirados por los coleccionistas. Este reloj no solo guarda un legado histórico único, sino que además es una pieza práctica y funcional: dispone de una función de cronógrafo y plasma una escala taquimétrica sobre el bisel que permite calcular la velocidad media en una distancia determinada.
Los verdaderos aficionados del "Speedy" prefieren el clásico y legendario reloj de referencia 311.30.42.30.01.005. Al igual que el modelo original de la década de los sesenta, incluye un cristal acrílico denominado Hesalit. Este tipo de material desarrollado en los talleres de Omega cumplía con los criterios de seguridad de la NASA. Y, a diferencia del zafiro, no se astilla al romperse. Actualmente, esta versión del "Moonwatch" continúa presente en el catálogo de la marca y cuesta alrededor de 3500 euros.
Omega también ofrece una versión con cristal de zafiro en el modelo con número de referencia 311.30.42.30.01.006. De alguna manera, este reloj se presenta al público más "terrenal" y práctico. Para contar con una de estas pieza, se debe pagar adicionalmente 300 euros.
Respecto a los movimientos alojados en estos relojes, es importante distinguir las sutiles características entre el calibre 1861 y el 1863. Técnicamente hablando ofrecen las mismas prestaciones. Sin embargo, el 1863 luce una elegante decoración. Omega deja al descubierto la belleza de este movimiento a través de los modelos con un fondo de cristal de zafiro.
El reloj lunar ofrece una impresionante caja de 42 mm. Una alternativa más pequeña es el Speedmaster Automatic "Reduced" que Omega produjo entre el año 1998 y 2012. Su diseño se asemeja al modelo Professional y su diámetro de 39 mm se ajusta a las muñecas más delgadas y sutiles. En el mercado de segunda mano es posible encontrar Speedmaster "Reduced" —en buen estado— rondando los 1700 euros.
Omega también ofrece dos variantes del Speedmaster Professional con funciones complementarias como un indicador de fase lunar. El modelo con la usual caja de 42 mm se identifica con la referencia 3876.50.31 y cuesta —sin uso— alrededor de 4000 euros. La versión más grande de 44,25 mm se conoce con la referencia 311.33.44.32.01.001 y se encuentra en el mercado por aproximadamente 7500 euros.
Si está interesado en comprar uno de los legendarios Speedmaster Professional de las misiones Apolo, debe echar un vistazo a las referencias 105.012 y 145.012. El astronauta Buzz Aldrin llevó un 105.012 el 21 de julio de 1969 cuando dio los primeros pasos sobre la Luna, mientras que su compañero ceñía uno con la referencia 145.012 en su muñeca durante la misión. Neil Armstrong dejó su Speedmaster dentro del módulo, ya que el sistema de medición de tiempo estaba fallando. En sí, los modelos 105.012 de mediados de los sesenta son difíciles de encontrar. Su valor varía de acuerdo al estado de conservación, y de la posesión o no de los papeles y la caja original del reloj. Su precio supera con creces el de los últimos Speedmaster Professional y, en algunos casos, supera el rango de los 10 000 euros. Por otro lado, un 145.012 en buen estado de conservación es un poco más asequible, aunque no se aleja mucho del precio del modelo predecesor.
La transición de la referencia 145.012 a la 145.022 está marcada por el cambio de calibre del 321 al 861. Según Omega, el calibre 861 es un poco más robusto. Un Speedmaster Professional 145.022 se encuentra en el mercado de segunda mano entre 3000 y 4000 euros. Es decir, precios muchísimo más asequibles si los comparamos con las versiones anteriores. Si busca un reloj de segunda mano con valor de colección, el reloj 145.022 puede ser una excelente compra con un gran potencial del revalorización. Omega produjo este modelo con el calibre 861 hasta el año 1997.
El Speedmaster Professional Racing con referencia 311.30.42.30.01.004 ofrece un atractivo acento cromático para los más dinámicos y desenfadados. Este modelo presenta una esfera oscura con un borde a cuadros de color rojo y blanco bastante llamativo para los habituales diseños oscuro de esta colección. Este reloj, apodado Tintin, se identifica con los colores del cohete que aparece en las aventuras de este personaje de la prestigiosa tira cómica belga. En este sentido, aquellos que adquieren un Omega Speedmaster Tintin, llevan un reloj en la muñeca con una historia legendaria e interesante que empieza desde la creación de los primeros cronógrafos, la llegada a la luna, y otras aventuras en el espacio que han hecho del Speedy un modelo icónico.

Información de compra

  • Las versiones con cristal Hesalit son más asequibles que las de zafiro
  • Las referencias 105.012 y 145.012 fueron utilizadas por los astronautas del Apolo 11
  • Los modelos de 1968 poseen un valor de colección elevado
  • Amplia selección de relojes con la referencia 145.022
  • Ediciones especiales y limitadas del «Snoopy Award»

Un diseño sin cambios a lo largo de 50 años

La versión del Speedmaster del año 1962 presentaba tres subesferas, dos de ellas posicionadas a las tres y a las seis para visualizar las mediciones en horas y minutos, y la tercera posicionada a las nueve horas, que disponía un pequeño segundero. Su diseño se ha mantenido casi intacto y guarda características específicas, como por ejemplo la caja fabricada en acero inoxidable con unos índices blancos plasmados sobre una esfera de color negro, así como un bisel con taquímetro. Además, cuenta con dos pulsadores habilitados en la parte superior e inferior de la corona para controlar la función de cronómetro. Omega reemplazó la usual correa de cuero y el brazalete de acero inoxidable por una correa de velcro apta para ser utilizada sobre los trajes de los astronautas.
El 21 de julio de 1969, Neil Armstrong pisó la luna por primera vez en la historia. Sin embargo, el mundo se quedó sin ver el icónico cronógrafo en la muñeca del astronauta. Armstrong se vio obligado a dejar el legendario Speedmaster dentro del módulo para reemplazar el sistema de medición de tiempo que estaba fallando. Por lo tanto, fue gracias a Buzz Aldrin, que vimos cómo, 15 minutos después de Armstrong, empezó a dar los primeros pasos sobre la Luna acompañado del Speedmaster. Tal pieza, protagonista de aquel suceso histórico, debía ser guardada y tratada con cuidado. Por este motivo, el reloj de Aldrin fue enviado en el año 1971 al museo Nacional del Aire y el Espacio en Washington («National Air and Space Museum»), pero desafortunadamente nunca llegó a su destino. Actualmente se desconoce su paradero, sin embargo, los Speedmaster de los astronautas del Apolo 11, Neil Armstrong y Mike Collins, se encuentran actualmente en el museo de la capital norteamericana, donde es posible admirarlos.

"Houston, tenemos un problema."

Aunque la misión del Apolo 13 de abril de 1970 no tuvo el éxito que se esperaba, el Speedmaster fue irónicamente el protagonista de esta fallida misión. Una explosión en el módulo de servicio obligó a la tripulación de astronautas a abortar el aterrizaje en la Luna. En esta situación de emergencia, el comandante Jim Lovell se puso en contacto con la base terrestre, y fue entonces cuando pronunció la legendaria frase: "Houston, tenemos un problema". A partir de ese momento, la tripulación solo tuvo un objetivo: volver a la Tierra sanos y salvos corrigiendo la trayectoria de la nave de tal manera que el astronauta Jack Swigert cronometró con su Speedmaster los 14 segundos necesarios para encender el cohete motor. Finalmente los astronautas y el Omega Speedmaster ejecutaron con éxito esta crítica maniobra y evitaron una inminente catástrofe, perdidos en la inmensidad del espacio a unos 60 000 km de distancia de la Tierra.
No cabe duda que el cronógrafo de la casa suiza jugó un papel determinante en el rescate del Apolo 13 y en la vida de los astronautas. Un mérito que la NASA reconoció concediéndole la más alta distinción con el premio Snoopy de plata, «Silver Snoopy Award». En el año 1995, Hollywood adaptó este extraordinario suceso histórico a la gran pantalla con la película "Apolo 13" que contribuyó al reconocimiento y la admiración del Omega Speedmaster Professional. Incluso, un tiempo después de finalizar la producción de la película, esta icónica pieza logró atraer la atención de su protagonista, Tom Hanks, a quien se vio luciendo un "Speedy" en su muñeca. Para el conmemorar la labor del Apolo 13, Omega creó dos modelos de edición limitada con diseños de Snoopy en la esfera y el fondo de la caja.
El fin de las misiones espaciales del Apolo en el año 1972 no impidieron que el Speedmaster Professional continuara su exitoso camino. De hecho, este reloj fue elegido para acompañar los vuelos del transbordador espacial. Este icónico cronógrafo ha dejado un gran legado histórico reforzando su presencia en la escena relojera.

Un calibre fiel al original

Tras las hazañas a bordo del Apolo, Omega apenas ha modificado el ADN del Speedmaster. En él siguen alojados los calibres de cuerda manual 1861 y 1863, que son técnicamente muy similares. Cuentan con una reserva de marcha de 48 horas y una frecuencia de 21 600 oscilaciones (a/h). Sin lugar a duda, ha logrado mejorar respecto a su antecesor del año 1968, que ofrecía una alternancia de solo 18 000 (a/h). El movimiento fue reemplazado por el 861 que, en 1997 siguió produciéndose bajo la denominación 1861.
La versión actual del Moonwatch Speedmaster Professional cuenta con una caja de acero inoxidable de 42 mm de diámetro y una resistencia al agua de 5 bar (50 m). Es decir, un reloj diseñado para nadar, siempre y cuando no salte a la piscina o realice otro tipo de actividades como el esquí acuático.

Breitling y Fortis: Otros relojes espaciales

Aunque la colección Speedmaster Professional de Omega goza de gran prestigio entre los amantes de la relojería y el público en general, también existen otros relojes que han hecho historia en el espacio. Por ejemplo, en mayo del año 1962 el astronauta Scott Carpenter recorrió tres veces la órbita de la Tierra acompañado de un Breitling Navitimer. También los astronautas rusos han sabido apreciar la calidad de las piezas suizas, y han confiado en el Official Cosmonauts Chronograph de la casa Fortis para sus misiones espaciales. Tanto Breitling como Fortis son dos casas que se han especializado en la fabricación de relojes de aviación. Por el contrario, el Speedmaster del año 1957 fue lanzado con la intención de ofrecer una pieza innovadora capaz de cronometrar carreras de coches u otros deportes de motor.