01/27/2022
 7 minutos

¿Es usted tan complicado como su reloj?

De Sebastian Swart
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Tourbillon, fase lunar, función GMT… Los relojes con complicaciones son muy populares, pues ofrecen más prestaciones que un simple modelo de tres agujas que cualquiera puede interpretar. Con una complicación, aunque solo sea un cronógrafo, un usuario experto puede mostrarle a otro que entiende del asunto, que ha reflexionado sobre su compra y que la funcionalidad es su máxima prioridad. Pero, cuando se le pregunta cómo funciona exactamente esa complicación, a menudo la persona en cuestión se encoge de hombros, y su desconocimiento crea una embarazosa situación.  

¿Usted también ha adquirido su complicado reloj por alguna refinada función que utiliza con frecuencia, o fue más bien la marca y el diseño lo que estuvo en primer plano? ¿Está a la altura de la complejidad de su costoso reloj o solo le importa el estatus y el prestigio? En definitiva, ¿es usted un usuario simple o es tan complicado como su reloj? 

El tourbillon: complicado, admirado… ¿e inservible?  

Cuando el relojero suizo Abraham Louis Breguet inventó el tourbillon («torbellino» en francés) en el año 1801, apenas se podía imaginar el culto que su creación desataría aun 220 años después. ¿Pero qué es lo que motivó su invención? A principios del siglo XIX, en una época en la que los relojes se llevaban en el bolsillo (de ahí que se llamasen relojes de bolsillo), la fuerza de la gravedad era el mayor enemigo de la precisión. La marcha del reloj se veía especialmente afectada cuando el centro de gravedad del volante y la espiral no se encontraba en el centro del eje del volante. Por este motivo, era necesario estabilizar el volante. 

Si lleva usted un reloj de pulsera con tourbillon, con su compleja mente, seguramente hubiese hecho lo mismo que Breguet: fijar la rueda de escape, el áncora y el volante a una platina en un soporte móvil, montar este soporte sobre el eje de la rueda del segundero en una jaula, y listo. Pues sabe que, además de la rueda del segundero, así la jaula móvil también girará sobre sí misma. Y voilà, ahora el movimiento del tourbillon compensa la fuerza de la gravedad.  

Pero ya no lleva un reloj de bolsillo fijo en su posición, sino un reloj de pulsera. ¿Puede contrarrestar el tourbillon los movimientos del brazo, a veces bruscos? Sí y no. Esta es una cuestión con la que las mayores manufacturas de relojes del mundo se han dado de bruces desde su creación. Ya se trate de un tourbillon volante con tres ejes, un tourbillon doble con dos jaulas móviles o un exotourbillon con un volante externo, el tourbillon es y continuará siendo un hermoso y caro artificio de la industria relojera que atrae tanto a los entusiastas de la técnica como a los usuarios más desconocedores y centrados en el estatus. Quizá ya haya averiguado a cuál de estos grupos pertenece. En cualquier caso, los relojes de lujo con tourbillon también atraen a mentes menos complicadas a nivel técnico, cuando sus carteras lo permiten. 

¿Le entusiasma la complejidad técnica de su tourbillon?
¿Le entusiasma la complejidad técnica de su tourbillon?

Fase lunar: Fly me to the moon

¿Es usted un apasionado de la astronomía, o quizá incluso un astrónomo profesional, y trabaja con un complicado calendario lunar día tras día? Como orgulloso dueño de un reloj con fase lunar, seguro que sabe que, según el calendario juliano, la Luna tarda 29.53059 días en dar una vuelta alrededor de la Tierra en relación con el Sol. Y también pensará que es bien sabido por todos que el año solar dura 365.242199 días y, por tanto, la Luna da 12.36826623 vueltas al año. Esta es la razón de que el año lunar conste de 354.36708 días y de que, curiosamente, la luna «envejezca» 10.875119 días cada año. Pero seguro que no hace falta explicárselo, pues es el valor que se obtiene lógicamente al restar el año lunar al año solar. 

Si lleva usted un reloj de lujo con indicador de la fase lunar, como el Jaeger-LeCoultre Master Ultra Thin Tourbillon Moon, y ha averiguado cómo funciona, puede estar seguro de que su pensamiento es al menos tan complejo como las funciones de su reloj. 

Es posible que incluso supere a su reloj, pues siente la ferviente necesidad de saber la edad de la Luna al comienzo de cada ciclo anual. Para determinarlo, solo ha de multiplicar la diferencia entre el año solar y el lunar con el año correspondiente del ciclo lunar de 19 años, sin olvidarse, por supuesto, de que el 1 de enero del primer año la Luna tiene 8 días de edad. Para simplificarlo, sencillamente se sirve de la siguiente fórmula: diferencia x (número áureo – 1) + 8. 

Como dueño de un reloj con fase lunar, nadie le supera en cuestiones de astronomía.
Como dueño de un reloj con fase lunar, nadie le supera en cuestiones de astronomía.

Función GMT: complicado en Nueva York, Río y Tokio

Aunque la función GMT es una complicación, es bastante simple comparada con otras. No tiene nada que ver con la fase lunar, que, con su complejidad, podría volver locos a los usuarios menos doctos en astronomía. Pero, frente a otras complicaciones, la función GMT es extremadamente útil para el día a día. En especial para los viajeros frecuentes que se mueven tanto por el mundo que ya apenas saben si han salido de Nueva York, se han acostado en Río de Janeiro o se han despertado en Tokio. ¿Que lleva usted dos años teletrabajando desde casa? No hay problema: puede entretenerse ajustando la hora GMT al huso horario de su influencer relojero favorito, por ejemplo. 

Al parecer, ya en los años 50, la humanidad al completo (o, al menos, la mayoría de los entusiastas de la relojería) estaba de acuerdo en que básicamente solo existe un reloj de pulsera serio con función GMT: el Rolex GMT-Master. Cualquier otro fabricante que ose utilizar esta función o adopte siquiera ciertas combinaciones cromáticas del santo grial ginebrino con GMT está cometiendo un sacrilegio e irá directo al infierno de los relojes. Los alegatos de los férreos seguidores de Rolex, semejantes a mantras, acabaron por cansarle. Y así fue como usted también terminó optando por este reloj, hermoso pero simple, que a los usuarios de la función GMT les encanta llevar cual uniforme. Revalorización o exageración especulativa inclusive. 

Después de varios años, se hartó del Rolex GMT-Master y decidió desprenderse de este bonito reloj. Con mucho gusto, gastó las considerables ganancias obtenidas con la venta para hacerse con un auténtico reloj deportivo de lujo de acero inoxidable: el Vacheron Constantin Overseas Dual Time. Con este no solo demuestra un gusto «más complicado» que el de sus compañeros con un GMT-Master, sino que además posee un reloj mucho más complejo, con indicador AM/PM y fecha mediante aguja. ¿Pero es más atractivo que el Rolex GMT-Master? Eso depende, como siempre, del punto de vista. 

El experto en la función GMT: sabe de lo que habla y se ha decantado por el Overseas.
El experto en la función GMT: sabe de lo que habla y se ha decantado por el Overseas.

El bisel giratorio de buceo: demasiado complicado para algunos

Lleva un reloj de buceo porque el bisel giratorio, con todos esos números, luce un aspecto de lo más deportivo. En realidad le bastaría con un reloj de tres agujas sin esta complicación, cuyo funcionamiento se le escapa, pero para usted eso sería demasiado simple. Además, debe estar bien equipado para las adversidades de la vida cotidiana. Su reloj ha de ser capaz de soportar el trayecto a la oficina en coche o en tren, las lluvias intensas, que cada vez son más frecuentes, y esa incursión ocasional a la bañera, a una profundidad de 30 cm. Por ello, no se ciñe a la muñeca ningún reloj con menos de 300 m (30 bar) de resistencia al agua. 

Aunque solo le guste este diseño de reloj (y quizá incluso lleve un conocido modelo de lujo), le son totalmente indiferentes el origen, la historia y las funciones mismas del reloj. ¿O no es así? ¿Acaso sabía que el Blancpain Fifty Fathoms, junto al Rolex Submariner, se considera el arquetipo de los relojes de buceo y fue el primer reloj herramienta empleado por los buzos para sus arduas operaciones subacuáticas allá por 1953? 

¿Y sabe que los buzos sincronizan la marca del cero con el minutero antes de su inmersión para poder controlar el tiempo transcurrido mediante la escala de 60 minutos del bisel? ¿O que, en los relojes de buceo modernos, el bisel de buceo solo se puede girar en una dirección, en sentido contrario a las agujas del reloj, para evitar que se ajuste accidentalmente y se prolongue en exceso el tiempo de inmersión? 

Si no ha sido capaz de responder correctamente al menos a dos de estas tres preguntas, entonces dista mucho de ser tan complicado como su reloj. Pero no pierda la esperanza, porque todavía puede llegar a serlo.  

¿Es usted tan complicado como su reloj de buceo?
¿Es usted tan complicado como su reloj de buceo?

Pulsómetro: la complicación para médicos e hipocondríacos

Tiene más de 50 años y, desde hace tiempo, acude regularmente a su médico de cabecera, porque siempre hay algo que falla o no va bien en alguna parte. La primera medida: tomarse la tensión y el pulso. A pesar de su estilo de vida medianamente saludable, ambos valores siempre son demasiado elevados. Le toca seguir una dieta más sana aún y practicar un poco más de deporte. Su nuevo lema en la vida: mantener la disciplina, perseverar y envejecer con salud. 

Para tomarse el pulso emplea el viejo método de colocar dos dedos sobre la parte interior de la muñeca y contar las pulsaciones durante un minuto. Pero eso le lleva mucho tiempo, pues es un procedimiento que realiza innumerables veces al día. Su médico le confirma que padece una hipocondría progresiva. Perfecto, piensa usted, razón suficiente para profesionalizar la forma de medir el pulso. 

Por suerte, desde comienzos del siglo XX, la industria relojera ofrece relojes de pulsera con escala de pulsómetro. Le fastidia pensar que esta prestación se le haya pasado por alto durante toda su vida, pero se traga su frustración. Es un aficionado a la relojería y está listo para invertir una buena cantidad en su nuevo instrumento de medición. Después de una investigación que le pone a prueba la tensión y el pulso, se decide por el Longines Pulsometer Heritage. A partir de ahora se ahorrará mucho tiempo de vida, pues en vez de emplear un minuto entero ya solo tiene que presionar el pulsador y contar 30 pulsaciones; la escala se encarga de lo demás por usted. Esta complicación y usted son la combinación perfecta, ya que la aprovechará al máximo posible. Así de simple puede ser la vida. 

Con un pulsómetro puede comprobar su salud con regularidad.
Con un pulsómetro puede comprobar su salud con regularidad.

Sobre el autor

Sebastian Swart

He utilizado Chrono24 durante años para comprar y vender relojes, así como para informarme sobre ellos. Los relojes me han fascinado desde que tengo memoria. Ya de …

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