05/30/2023
 10 minutos

Lo mejor de la casa Tudor: el Tudor Black Bay Ceramic ref. M79210CNU-0001

De Christoph Odenthal
Tudor-Black-Bay-Ceramic-2-1

El 2023 no es el único año que permanecerá en nuestra memoria por los lanzamientos de Tudor. El 2021 también estuvo repleto de estrenos significativos de este fabricante: las referencias M79360N-0001 y M79360N-0001 del Black Bay Chrono, las dos referencias del Black Bay Fifty-Eight, la M79010SG-0001 y la M79018V-0001, de metal precioso, así como el Pelagos FXD con referencia M25707b/23-0001, por solo mencionar algunos. Y como colofón, ese mismo año, a finales de mayo de 2021, la manufactura presentó el primer reloj con certificado del METAS. El Black Bay Ceramic con referencia M79210CNU-001 ha sentado precedentes en la casa Tudor desde su lanzamiento hace casi dos años. Este reloj de cerámica de aspecto discreto es un modelo increíblemente sofisticado que vamos a examinar a fondo en esta reseña.

El Tudor Black Bay Ceramic: una primera comprobación de datos

El reloj presenta las dimensiones prácticamente clásicas de la línea de producción Black Bay, con un diámetro de caja de 41 mm, una distancia de las asas superiores a las inferiores de 50 mm, distancia entre asas de 22 mm y una altura de 14.4 mm. Junto con la correa híbrida, este ligerísimo Tudor tan solo pesa 106.6 g. En el interior de esta referencia late el calibre MT5602-1U, que hasta ahora es el más significativo de la marca y, al mismo tiempo, simboliza una pequeña sensación en el sector relojero. El Black Bay Ceramic es el primer Master Chronometer oficial de Tudor. Hasta la fecha, Omega era la única marca que sometía sus calibres a estos reputados controles. La marca de relojes perteneciente al grupo Swatch y el Instituto Federal de Metrología (METAS) han desarrollado un estándar de calidad en común para certificar calibres antimagnéticos. No solo se evalúa la reserva de marcha y la hermeticidad, sino que los relojes también debe ser capaces de soportar campos magnéticos de 15 000 gauss. Un examen muy exigente. El Tudor Black Bay Ceramic referencia M79210CNU-001 lo combina todo en uno. Es hermético hasta 200 metros, antimagnético hasta 15 000 gauss y tiene una reserva de marcha de 70 horas. ¡Unas prestaciones impresionantes!

El reloj deportivo de cerámica en el punto de mira

Tudor ya lleva algún tiempo experimentando con la cerámica como material. A los cronógrafos Tudor Fastrider Black Shield les sucedió en el año 2019 el Black Bay Ceramic One en la subasta Only Watch en Ginebra. El prototipo del Black Bay Ceramic, un ejemplar único, alcanzó la suma de 350 000 CHF (unos 360 750 €) por una buena causa.

Inspirado en este modelo, dos años más tarde se incorporó el Black Bay Ceramic referencia M79210CNU-0001 a la cartera de productos de la manufactura. La caja de este reloj es una auténtica obra maestra. La cerámica trabajada de un solo bloque luce un hermosísimo acabado satinado. Pero, al igual que el resto del reloj, es de un color negro intenso. El brillo de la superficie se ha reducido a la mínima expresión, de manera que se garantiza una tenue difusión de la luz en las diferentes condiciones lumínicas cotidianas. Los bordes pulidos conceden a la caja una delicada deportividad y hacen que el reloj resulte más estilizado en la muñeca que el Black Bay de acero inoxidable. Este modelo de cerámica se asemeja a la familia del Black Bay Fifty-Eight en muchos sentidos.

La corona atornillada está fabricada en acero inoxidable 316L con revestimiento PVD y lleva el logotipo de la rosa de Tudor en relieve. El estrecho bisel también se ha elaborado con este mismo material y contiene un inserto de cerámica totalmente negro con una escala fresada. El corte vertical del bisel es realmente impresionante y constituye el detalle más distintivo del reloj. Como es habitual, el bisel encaja limpia y cómodamente en su sitio en 60 pasos. Al activar la corona giratoria, la sensación háptica y acústica del reloj recuerdan a la cerradura de una caja fuerte de alta gama. ¡Como siempre, la calidad de Tudor no decepciona!

Esfera con un sutil toque vintage

Tudor Black Bay Ceramic Dial
La esfera del Tudor Black Bay Ceramic

La esfera negra está provista de un discreto efecto rayos de sol que, al observarlo con mayor detenimiento, resulta suave como el terciopelo y aporta una sensación de profundidad. La sobria inscripción en la parte inferior de la esfera se limita a dos líneas:»Black Bay» y «Master Chronometer». Las inscripciones y la minutería están representadas en un tono gris oscuro. Esta paleta cromática resulta extremadamente armoniosa y refuerza el aspecto ordenado del reloj.

El Black Bay Ceramic referencia M79210CNU-001 está equipado con las clásicas manecillas: las agujas de las horas y los segundos presentan el famoso diseño «copo de nieve». La Super-LumiNova de las agujas y los índices se ha aplicado en un interesante blanco marfil, un color crema entre el blanco algodón y el beige claro. La tonalidad elegida, una ingeniosa alternativa al blanco puro, suaviza ligeramente el contraste con el negro y le otorga al reloj un auténtico encanto vintage, pero sin que destaque demasiado. En la parte delantera, un cristal de zafiro de forma abovedada completa el carácter retro del reloj. En el reverso, la parte central del fondo de la caja está fabricada con cristal de zafiro transparente, con un anillo de acero inoxidable recubierto de PVD alrededor. El fondo de caja visto permite observar el interior del reloj: el oscurecido calibre MT5602-1U del Black Bay Ceramic. Por lo general, los relojes negros suelen ser difíciles de capturar digitalmente, y el Tudor Black Bay Ceramic referencia M79210CNU-0001 no es ninguna estrella de Instagram. Esto se debe, entre otras cosas, a la falta de revestimiento antirreflectante. Destaca mucho más en la vida real, cuando lo tiene en sus manos por primera vez. Reducido a lo más importante, la hora, este reloj sorprende con una legibilidad ejemplar.

Una breve digresión: comparación de las correas del Tudor Black Bay Ceramic

Tudor Black Bay Ceramic Set
El set del Tudor Black Bay Ceramic

1. La correa híbrida de Tudor

La caja viene acompañada de una correa híbrida de color negro grisáceo elaborada con una mezcla de cuero y caucho. Esta pulsera está provista de pespuntes a juego con la masa luminiscente. El típico cierre desplegable de seguridad de Tudor con forma de escudo está fabricado con acero inoxidable tratado con PVD negro. Cuando las piezas del cierre de seguridad están bien enganchadas, la parte perforada de la correa queda orientada hacia el cuerpo, lo que requiere algo de tiempo para acostumbrarse. Además, los dos lazos de la correa tienen una holgura ligeramente excesiva.

La altura del reloj siempre es un tema complicado. Para mi muñeca de 17 cm, un tamaño medio, los bordes de la caja de 14.4 mm del Tudor Black Bay Ceramic referencia M79210CNU-0001 no solo son generosos, sino sencillamente excesivos. El pasador, que en comparación es bastante bajo, intensifica esta desproporción. A pesar de su aspecto elegante, la correa híbrida que se incluye con el reloj de forma oficial no es ideal. Esta pulsera se une en la caja de tal manera que los bordes de la caja se abren hacia arriba. Por otra parte, debido a la naturaleza del material, la correa tiende a atraer manchas y partículas de polvo, lo cual salta a la vista. Además, como la correa híbrida es recta, también hay un hueco considerable a través del cual se puede ver la muñeca. ¡Esto tampoco resulta muy convincente!

2. La correa textil de Tudor

La segunda pulsera alternativa que se incluye con la entrega también completa la paleta cromática del reloj de buceo con gran armonía. Se trata de la famosa correa textil negra con líneas de color blanco marfil en contraste, cierre de hebilla y lazos cosidos para el pasador. ¡Ya de por sí, una correa fenomenal! Esta correa textil se introduce por debajo de la caja de cerámica. Aunque oculta el espacio libre junto a las asas, impide ver el fondo de caja transparente y, con ello, el calibre. Además, el reloj también se eleva en su conjunto debido al paso de la correa bajo la caja, y la altura hasta las asas de la correa queda con ello completamente al descubierto. Los bordes de la caja resultan tan abruptos en su transición a la correa que disminuyen la impresión estética global del reloj desde una perspectiva lateral. ¡Otro aspecto que deja algo que desear!

3. Otras opciones de brazaletes aftermarket

Por suerte, el Tudor Black Bay Ceramic referencia M79210CNU-001 queda bien con todo tipo de pulseras. Armoniza con todas las alternativas de los proveedores de renombre. Como es bien sabido, las asas redondeadas aportan un efecto mucho más equilibrado a las cajas de relojes robustas. En los segmentos de precios superiores, las soluciones integradas suelen estar elaboradas a medida para los respectivos modelos de reloj y, por tanto, prometen la máxima comodidad de uso. Perdonan las construcciones de gran altura y equilibran la caja y el brazalete, de tal manera que incluso los relojes supuestamente grandes resultan cómodos en muñecas medianas o estrechas. Desde hace años, yo llevo mi Rolex Sea-Dweller referencia 126600 (SD43), con una altura de 15 mm, con uno de estos brazaletes de Everest Horology Products.

Otro proveedor de pulseras de relojes de alta gama, Rubber B, ofrece desde hace poco diferentes soluciones materiales para el Tudor Black Bay Ceramic. Entre otros, correas de caucho a medida. Incluso se puede optar por incorporar el cierre original de la pulsera híbrida de Tudor a la correa alternativa. Con una pulsera de caucho de Rubber B, las dimensiones del reloj parecen más moderadas de inmediato. Si se observa el reloj en la propia muñeca, apenas se nota la diferencia respecto a las proporciones más esbeltas del Black Bay Fifty-Eight. ¡Toda una metamorfosis!

 

Crítica general del Tudor Black Bay Ceramic

A grandes rasgos, en los numerosos informes sobre esta referencia solo se pueden identificar unos pocos puntos críticos. Quejas que quizá se puedan refutar parcialmente:

1. Resistencia a los arañazos vs. pátina

La cerámica es un material que, debido a su escasa densidad, es claramente más ligero y, a la vez, tres o cuatro veces más duro que el acero inoxidable. Para algunos aficionados a los relojes, su escaso peso en la muñeca va en detrimento del valor percibido. A otros, por el contrario, este material les parece más agradable y cómodo para la vida diaria. Pero con la cerámica se pierde por completo el envejecimiento que tanto aprecian los coleccionistas de relojes. Sin embargo, el reloj es absolutamente resistente y está equipado a la perfección para el día a día.

2. La legibilidad de los biseles negros

Uno de los puntos críticos habituales del Tudor Black Bay Ceramic referencia M79210CNU-001 es la falta de funcionalidad del reloj. El contraste en el bisel de buceo es mínimo. La falta de lumen y de la típica perla a la altura de las 12 horas dificulta la legibilidad de la escala en el bisel, al menos debajo del agua.

Pero seamos sinceros: ¿qué porcentaje del público objetivo utiliza este reloj realmente para bucear? ¿Y cuántas personas de esta minoría se sumergen sin un ordenador de buceo digital (adicional)? Respecto a la eterna discusión del bisel de buceo, en principio deberíamos partir de la suposición de que cualquier buzo es capaz de hacer sumas de minutos. Lo mismo ocurre con el popular argumento de cocer pasta en la vida cotidiana. Aunque estilísticamente está muy logrado, la legibilidad del bisel sigue suponiendo un reto en el día a día.

3. Razón de ser del fondo de caja transparente

Tudor Black Bay Ceramic caseback
Fondo de caja del Tudor Black Bay Ceramic

Los denominados fondos vistos existen desde principios de la década de 1980 y, desde sus inicios, han sido un tema muy controvertido. Desde la perspectiva subjetiva del observador, la primera visión de un calibre seguramente sea tan fascinante como acaba resultando cansina con el tiempo. Con los complicados calibres y los acabados de alta gama, nuestras expectativas individuales crecen constantemente. En el mundo de los relojes, nada parece tan subjetivo y efímero como este tema. En el caso del Tudor Black Bay Ceramic referencia M79210CNU-001, también se cuestiona la necesidad del fondo de caja transparente de este reloj de buceo en general, así como la falta de atractivo del calibre MT5602-1U en particular. Los movimientos esqueletizados seguramente sean más interesantes de ver, eso es cierto. Pero en tal caso este reloj se encontraría en una categoría de precios totalmente diferente. Por otro lado, con un fondo de caja visto, perdemos la posibilidad de realizar un grabado en el reloj más adelante. Aunque no a todo el mundo le gusta personalizar sus relojes.

Todavía está por constatar si el calibre del Black Bay Ceramic referencia M79210CNU-001 simboliza un hito en los casi 100 años de historia de la marca Tudor y si ha causado furor en el sector. Para su categoría de precios, desde luego, el calibre se ha puesto en escena notablemente.

4. Una resistencia a los campos magnéticos excesiva

Las voces críticas sonríen ante las exageradas exigencias de antimagnetismo del Instituto Federal de Metrología suizo. En su opinión, los 15 000 gauss requeridos son una excentricidad, pues superan con creces a cualquier móvil (aprox. 380 gauss), secador de pelo (aprox. 400 gauss), portátil (aprox. 1200 gauss), tableta (aprox. 1400 gauss) e incluso a la última generación de escáneres de resonancia magnética (13 000 gauss). En esto no les falta razón. Mientras que los enemigos naturales de los relojes, como las sacudidas, el agua, el polvo y las temperaturas extremas, ya se pueden combatir bien, el magnetismo sigue siendo un reto en el ámbito de la investigación y el desarrollo. En un entorno cada vez más digitalizado, los entusiastas de los relojes están expuestos a cargas magnéticas cada vez mayores. Con esta gran resistencia a los campos magnéticos, los relojes certificados por el METAS están equipados de forma idónea para el momento presente, y lo más probable es que también lo estén suficientemente para las próximas décadas.

5. La polarización de las agujas copo de nieve

Por último, tenemos a un grupo de opositores a las agujas «copo de nieve» o snowflake, lo cual a mí, hasta cierto punto, no me resulta tan extraño. Como es comprensible, la forma de las agujas de las horas y los segundos polariza como ningún otro elemento. No obstante, en la línea de modelos del Tudor Pelagos ya se puede observar una combinación bien proporcionada de agujas angulosas y los marcadores horarios rectangulares y cuadrados típicos del modelo.

En el caso del Tudor Black Bay Ceramic referencia M79210CNU-001, parece que las agujas también se funden con las tonalidades y la limpieza de la oscura esfera de un modo bastante equilibrado. Las manecillas tipo copo de nieve no parecen estar (totalmente) fuera de lugar, al menos desde mi punto de vista subjetivo.

O quizás sea simplemente que me he acostumbrado más a ello, ya que, como un reconocido entusiasta de Rolex, ¡este reloj de Tudor ya no se me va de la cabeza!


Sobre el autor

Christoph Odenthal

Christoph Odenthal creció en Düsseldorf en una familia de amantes de los relojes. Su primer reloj se lo regaló su abuelo en 1985: un Citizen Promaster Aqualand con medidor de profundidad electrónico. Después, otros relojes —principalmente de Rolex— pasaron por las manos de varios miembros de su familia.

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